Cuba mon amour.

Vengo con un post de viajera insoportable, pero estoy en Cuba y la millenial que hay en mí no puede resistirse a compartir este momento. Pero tranquilidad, no voy a recomendar lugares, ni dar consejos sobre Cuba, ni contar experiencias vitales. Básicamente voy a hablar de mí en este hermoso país tropical de economía planificada.

Como soy del mínimo esfuerzo, os dejo los highlights del viaje:

La Habana está para tirarla y empezar de cero, no hay hormigón armado en el mundo que levante esa ciudad. Hicimos check en los lugares típicos y en un momento que intenté meterme por otro sitio, una mujer dijo: «Donde vas?! Si para allá todo es feo, lo bonito es en el otro lado». Pero yo, intrépida y aventurera, fui a investigar y comprobé que sí, que hay cuatro calles bonitas y poco más. Aun así, la Habana me flipó, por la  decadencia, la gente, los mojitos, el calor asfixiante, los coches antiguos y el malecón, pero sobre todo por notar que estaba en un lugar donde el tiempo se paró hace 50 años.

Quien dice que la sanidad cubana es de las mejores, no ha estado malo en Cuba. Yo en ponerme enferma por el mundo tengo una dilatada experiencia, de hecho podría hacer turismo sanitario. No llegué a ir a la clínica, pero los consultorios son de llorar e ir a una farmacia es desolador. Costó encontrar algo para desinfectar una simple herida #datorreal. Al llegar a la isla comí y bebí todo lo que me pusieron delante y, surprise, surprise, intoxicación. En Trinidad estuve con fiebre y vomitando agarrada al baño un día entero, una estampa preciosa. Gracias al Ibuprofeno, a la pasta de plátano y a las pastillas de carbon, pude remontar un poco la situación.

Cienfuegos es como de otra época y en Cayo Jutías fuimos a una playa desierta con el fondo lleno de estrellas de mar, eran enormes y de color rojo. El paisaje en Viñales es espectacular y además monté a caballo 3 horas creyéndome dueña y señora de esas tierras, como Pasión de Gavilanes versión comunista revolucionaria. Hay propaganda de Fidel y del Che en todas partes, desde la Habana hasta el pueblo más remoto.

Explicar la situación real de la gente en este país me viene muy grande. Yo sólo he venido de vacaciones y gastando un dinero que ni si quiera he ganado yo, o sea que mejor me llamo al silencio.

Ahora estoy en Cayo Santa María recuperándome en un all inclusive 5 estrellas, tirada en una playa preciosa con palmeras, leyendo algo tan acorde a la situación como Global Justice del Che Guevara. Y nada, poco más que contar amiguis, quien pueda visitar Cuba que venga porque es lo más, y cuanto antes mejor.

P.

2 respuestas a “Cuba mon amour.”

  1. Una columna para Paloma somewhere ya

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