FLUX

Lisboa es la mejor ciudad del mundo, ya lo he dicho. Y la noto más bonita de un tiempo a esta parte. Soy muy de cambiar de opinión, en unos meses o años, otra ciudad será mi preferida. Y así tiene que ser. Necesito encontrar un trabajo distinto, cuando estoy currando no conecto una neurona con otra, parezco un robot. Un robot mal programado, mi procastinación tiende al infinito. Eso sí, siempre cumplo. Me cuesta arrancar la búsqueda, la comodidad y el (poco) dinero me atan a este sin sentido. Esto me hace pensar cuánta gente querría otro trabajo, otra pareja, otra vida y no lo hacen por no saber salir de convenciones que ya no les funcionan. O por dinero. O por costumbre. O por otros mil motivos. Pero, como dije en un post anterior, sólo tenemos una vida y ¿a qué más podemos aspirar que a vivirla con honestidad emocional? (Diana Aller dixit). No sé como se hace, pero vivo intentándolo. Ah, por si no estaba claro, amo TODO lo que escribe Diana Aller, si pudiera, me lo metería por las venas. Recomiendo fuerte leerla, acaba de sacar libro. Viajo a menudo a Madrid, llevo demasiado tiempo fuera y necesito ver más seguido a mi familia. Me hago mayor. Y ellos también. No hay nada que me deprima más que las tiendas de aeropuerto, bueno no hay nada que me de más bajón que Departures en un aeropuerto. Arrivals me gusta más. Antes era al revés. Mis plantas están medio mustias, pero no se mueren, una cosa rarísima. También he roto la pantalla del móvil y no funcionan algunas letras. Se va a quedar así hasta Navidad por lo menos. Y esto es todo lo que quería compartir hoy. Solía pensar mucho más los posts, pero últimamente sólo escribo, publico y listo. 20 minutos y gracias.

P.

Deja un comentario