35. Same me

A los 30 sigo como a los 20, sin entender nada. Durante los 20 lo pasé genial y fatal tomando decisiones de dudosa calidad moral que, por suerte, dejé atrás. No lo digo con orgullo, pero en ese momento así eran las cosas. A los 30 quisiera ser menos soberbia e insegura. Últimamente trato de entender por qué me pasa lo que me pasa y hago esfuerzo por cambiar lo que no me gusta. Casi nunca lo consigo, pero celebro mucho cuando sí lo logro. Espero, con el tiempo, poder comprender que las cosas pasan sin más y también aceptar la más dura de las lecciones: mi felicidad sólo depende de mi, Jesus Terrés dixit. No importa el lugar, ni la gente.

Dicen que nada como una expectativa baja para que el resultado sea digno, pero joder, yo no sé hacer eso. Nunca he sido de pensar a largo plazo (¿qué largo plazo, alma de cántaro?) pero vivir el momento me cuesta la salud mental. Aun así, me abrazo fuerte, por reír y llorar siempre, por no tardar en irme de donde no estoy bien. Esto va a sonar a filosofía a 1€, pero me gustaría hablar con la Paloma del pasado y del futuro para contarle que nada va a ir como ella quiere, pero que va a estar bien. Ojalá poder decírselo, así no se preocupaba tanto.

P.

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