Ni pagando el dominio de este blog escribo seguido. Hoy retomo esta bella actividad para no sentirme mal, básicamente es como ir al gym versión postear.
No sé donde leí, instagram seguramente, que Schopenhauer dijo que «la vida sin dolor no tiene sentido». No estoy de acuerdo, pero la vida es rara que flipas. Y bastante complicada. Y lo digo consciente de que tengo mucha suerte. Dentro de unas semanas me voy de Lisboa, adelanté varias veces la fecha. Los nuevos inquilinos de mi piso son una pareja de la India. Nunca sentí algo tan mi sitio como esta casa, pero estoy deseando irme. La historia de mi vida, vivo huyendo o persiguiendo algo que no sé qué es, y que no voy a encontrar. Por eso aprecio tanto mis épocas de calma. Una amiga me pasó una publicación (instagram again) con los síntomas del burntout y los tengo todos, ni uno me falta. Es extraño, no le dedico al trabajo el tiempo ni el interés suficiente como para estar quemada. Igual ya renuncié. Esta vez sufrí la inercia, todo dura un poco más de lo que debe, pero me reafirmo fuertemente en irme rápido de donde no estoy bien. Mis hermanos pequeños se casan los dos este verano y quiero abrazar a mi familia sin tener fecha para irme. Y aunque sé que el agobio llegará, me parece genial vivir un tiempo en Madrid con mis padres, sin trabajar. Este último mes está siendo todo un aprendizaje. O eso creo. Ya sabéis cómo va, piensas que entendiste todo y luego no sabes por donde te da el viento. Ni idea qué será de mi en los próximos 3 meses, creí que tendría alivio y emoción, pero no siento eso todavía. Sí siento cierta libertad. Queda, pero poco a poco sé que todo va a estar bien, porque las cosas pasan sin más. Por lo menos esa es mi experiencia hasta el momento y no me puedo quejar.
Deja un comentario