CUARTO MOVIMIENTO: LA REALIDAD

Hola, cuatro gatos. No tengo nada interesante que contar, pero vuelvo porque varios me habéis dicho que queréis un post. Cuando digo varios, hablo de tres, y yo me debo a vosotros. 

No tengo ideas, así que voy a hacer algo innovador, nunca antes visto ✨ update de mi vida ✨ con consejos. Y que quede claro desde ya que hablo con la autoridad que da el fracaso. La frase es de Robe Iniesta o de Scott Fitzgerald. Da igual. Mismo nivel. Lo que quiero decir es que nunca he sido especialmente buena en nada. He hecho muchas cosas regular.

Sabéis que con la cultura del esfuerzo no comulgo. Aun así, estoy trabajando otra vez. Voy con ganas, se me pasa rápido (son 25 horas) y me siento útil. De las pocas veces que me siento así. Pienso en trabajar calentando silla y prefiero Guantánamo. Igual sigo creyendo que “todos vivimos bajo un sistema totalitario; cuando tienes un trabajo estás bajo un control absoluto”. Noam Chomsky dixit.

Estoy estudiando otra carrera, Historia, porque chicos, a mí me dicen de amargarme la vida de alguna manera y yo agarro viaje. Es broma. Me gusta y además, no quiero pertenecer al grupo demográfico que no sabe colocar Oriente Medio en un mapa. Creedme, es mucha gente. ¿Voy a aprobar alguna asignatura este trimestre? Absolutamente no.

Arriesgando mi salud física y financiera, he vuelto a montar a caballo. Me estoy gastando el dinero con pala y debería pensar en el futuro, pero ¿y si no existo en el futuro que tanto me preocupa? Porque otra estafa que hemos normalizado – aparte del IBI – es creer que tenemos tiempo. También admiro infinito a los caballos, ellos nunca se dejarían dirigir por quien no fuese el más capaz. Nosotros delegamos temas importantísimos en gente mediocre. 

Cuando no trabajaba aprendí una lección muy útil: la vida ociosa es lo más. Gym, dormir, leer, estudiar, cine…las posibilidades eran todas. Pero lo importante era saber ¿qué quería hacer de verdad?. Es demasiada sensatez para los tiempos que corren, pero hay que comprender, como dice Diana Aller, que “la gracia de la vida es que es efímera y merece la pena rellenarla de experiencias que nos llenen”.  

Yo crecí pensando que podía ser cualquier cosa. Fijaos si voy a bajar la vara ahora que entiendo todo mejor. Jamás. Podría morirme mañana, y mi vida ya habría tenido todo el sentido.

Deja un comentario